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Buenos Aires, Argentina, |
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La obra de Clouzot de 1953, narra la peripecia de un grupo de hombres encargados de transportar un camión cargado de dinamita a través de un agreste país latinoamericano. El riesgo de que el cargamento explote con la menor sacudida da a la misión -y por ende a la película- no sólo un grado de suspenso memorable, sino también un tono existencial -nihilista en ocasiones- realmente emotivo. El film no puede dejar de hacer acordar a la situación de la policía bonaerense, que conduce el camión de la inseguridad a través de curvas y contra curvas políticas y económicas por un salario que no lo justifica y en una situación de peligro real. El salario del Miedo y la Vergüenza que se les paga a los policías es una demostración del doble discurso con que algunas autoridades habitualmente se expresan en el contexto de las políticas de seguridad que anuncian estudiar, implementar, abordar, profundizar, etc. Cada uno hará su propia interpretación de si esto ocurre por pura negligencia de gestión, o si responde a una estrategia tendiente a someter por hambre a la Fuerza y hacerla más dócil y permeable de la mano del hambre y la desesperación. Mendigando, repuestos y combustible para los patrulleros y hasta vituallas para no sucumbir a la inanición en jornadas extenuantes, la imagen de eficacia se va desdibujando lenta y progresivamente.
El Club de los Divorciados Mendicantes y Moribundos
Siete de cada diez policías no llega a sus bodas de plata, legales o formales, la realidad se encarga de pasarles factura por los horarios insalubres y el stress permanente. Citando una publicación especializada (APROPOBA) “Estudios estadísticos señalan, que la vejez o agotamiento prematuro y la muerte le llega antes al Policía que –por ejemplo- al Docente, por citar una referencia de otro sector de la misma administración. Y dentro de la fuerza policial, mucho antes le llega al personal de suboficiales, los más expuestos, los que soportan la mayor carga y mayor rigor del trabajo policial que suma hasta 420 horas mensuales y más. A ello debe sumarse el riesgo de vida del trabajador policial, incomparable con cualquier otro gremio o sector de la administración pública o privada, más los problemas familiares que acarrean sus largas ausencias del hogar.
Sin embargo, el Docente alcanza la jubilación ordinaria ya con 25 años de servicio (Art.24 Dto. Ley 9650) y con mejor porcentaje; aportan al sistema previsional menos que el policía (16% Art.4ºDto.Ley 9659 contra el 18% de nuestra Caja); no le descuentan el primer mes de aumento salarial ni aumento por ascenso, como sí se le descuenta a los policías; y con todo ello, además goza de mejor remuneración mensual. Y como si todo fuera poco, el policía una vez retirado, jamás alcanzará el famoso e ilusorio 100% de la remuneración o asignación mensual del personal en actividad que reza nuestra ley previsional, pues el 18% de menos que cobra por el aporte que continúa haciendo en pasividad, reduce el haber de retiro a un 82%, que tampoco es el real”.
Remedios que son Parches.
Las horas extras denominadas CORES “Compensación por Recargo de Servicios”y los servicios POLAD “Policía Adicional” deberían ser una elección, nunca una obligación. De todas maneras suman cansancio y restan eficacia a la tarea policial , incursionando en muchos casos en áreas ajenas a la incumbencia del Estado como las custodias privadas, estableciendo una competencia con las empresas específicas (reguladas además desde el propio Ministerio de Seguridad) y conformando en la práctica una suerte de sobresueldo encubierto sin gastos oficiales.
Ascendiendo.
Alguna vez, uno de los pensadores más enjundioso de nuestro movimiento emancipador propuso que no se diesen leguas de territorio como premio sino que se edificaran monolitos y diesen ascensos y medallas que eran mucho menos onerosas. Ni siquiera ese ejemplo pudo con la línea de navegación trazada por la Administración actual en materia de seguridad.
Los ascensos han sido dados, en cuentagotas, y aún así el salario sigue siendo de miedo ,cuando no de espanto.
El displacer está planteado en numerosos correos, que por ahora son eso, solo voces airadas en el viento. Veremos si por esta vía (este medio es leído y escrutado habitualmente por el Poder Bonaerense) también pueden llegar a impactar en algún oído oficial.
Luis Vicat
¿Votaría usted a Elisa Carrió para Presidente de la Nación el año próximo?