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Buenos Aires, Argentina, |
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¿Cuál es el verdadero objetivo de la avanzada opositora en el Congreso de la Nación? La defensa de la institucionalidad como excusa para enrarecer el clima político y dañar la economía a pesar de los buenos pronósticos para el corriente año. Los argentinos como rehenes de aquellos que dicen defendernos utilizando una estrategia que puede terminar con la pérdida de miles de puestos de trabajo. La advertencia de Moyano y el nacimiento del partido sindical.
El pago en tiempo y forma de los compromisos financieros que nuestro país debe afrontar durante el año 2010, sumado a un eventual éxito del canje de deuda que negocia el Ministerio de Economía, abriría las puertas para el retorno a los mercados de crédito internacionales y disminuiría sensiblemente el costo financiero (que en promedio representa el triple de las tasas de interés que pagan otros países) que presiona sobre las cuentas fiscales. También sería otro paso importante para responder a un requerimiento que desde todos los sectores políticos opositores se le ha venido haciendo al gobierno desde hace tiempo: la reinserción internacional de la República Argentina. Pero, al parecer, hay quienes no están dispuestos a dejar que el oficialismo pueda caminar en esa dirección, poniendo en riesgo la tranquilidad de cientos de miles de trabajadores.
Las palabras pronunciadas por el Secretario General de la Confederación General del Trabajo (CGT), Hugo Moyano, durante un acto en la provincia de Neuquén, fueron interpretadas a conveniencia por la mayoría de los medios de comunicación críticos al oficialismo: el sindicalismo se despega del kirchnerismo, amenazando con presentar candidatos propios para las elecciones presidenciales del próximo año. Obviaron mencionar, por supuesto, la primera parte de su discurso, en el cual destacó los logros del gobierno nacional en materia económica y de protección del empleo. De haberlo hecho, la conclusión que deberían haber presentado a sus lectores sería otra: el camionero lanzó una velada advertencia para quienes pretenden enturbiar el desenvolvimiento de la economía, asustando a la población con catastróficos mensajes que anticipan una debacle política en el corto plazo (leasé, salida anticipada de Cristina Fernández de Kirchner).
El poderoso gremialista parece tener claros los números macroeconómicos, y la amenaza que estos representan para una oposición sin propuestas, más allá de la crítica y la denuncia. Por su parte, esta especie de alianza patriótica antikirchnerista en que se ha convertido el Congreso Nacional (peronistas disidentes incluídos), y los intereses sectoriales que representa, saben que esos mismos guarismos ponen en peligro sus discursos apocalípticos, y apuestan a una estrategia claramente destituyente ¨ en defensa de las instituciones ¨. Una economía que crezca y genere trabajo durante, por lo menos, los próximos dos años, puede resultar beneficioso para la mayoría de los argentinos, pero no para ellos y sus ambiciones.
Distintas consultoras privadas anticipan para este año un crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) que oscilaría entre el 4/5%. Los mismos analistas estiman que la cosecha general tendrá un rinde de 93/95 millones de toneladas de granos. Entre 50 y 60% más que durante el año 2009. Por su parte, la recaudación por retenciones llegaría a 52/55.000 millones de pesos. Las proyecciones de ADEFA (Asociación de Fabricantes de Automotores), muestran una mejora de 22/24%, y anticipan una venta que llegaría a las 600.000 unidades en el año. La Cámara Argentina de Comercio anticipa una mejora del consumo general del 10/14%, y la Unión Industrial Argentina (UIA) un crecimiento del sector del 5/6%. Ante este panorama ¨ desolador ¨, ¿qué proponen los ¨ institucionalistas ¨? Caos, Apocalipsis, ruido, miedo, y todo lo que sirva para apuntalar el fracaso ¿del gobierno? No, del país.
Primero fue Cobos y la resolución 125. Luego Cobos y Eduardo Duhalde. Ahora Cobos y las Comisiones del Honorable Senado de la Nación. Pero, como cualquier encuesta callejera arroja una abrumadora mayoría de quienes piensan que el actual Vicepresidente, en caso de un ¨ ascenso ¨, seguiría los pasos de sus correligionarios Raúl Alfonsín y Fernando De la Rúa cuando les tocó gobernar (al parecer, mirando hacia atrás en la historia política nacional, una tradición de la Unión Cívica Radical es incendiar el país y salir corriendo), y, además, el mendocino ni siquiera puede asistir a un evento público en su provincia (pegó el faltazo a la Fiesta de la Vendimia por ¨cuestiones personales¨) temiendo que le recuerden los ¨ muertos ¨ que dejó su gestión como Gobernador, es necesario un plan alternativo que evite las elecciones y coloque en su lugar al sucesor de Cristina Fernández. ¡Qué mejor lugar, entonces, que el gris palacio de Avenida Rivadavia y Entre Ríos, que supo cobijar con éxito tantas conspiraciones!
Los DNU (Decretos de Necesidad y Urgencia) de Cristina, no sólo van a ser anulados por el ¨ nuevo Congreso ¨ (entre cuyos miembros se destaca…Carlos Menem), sino que serán reemplazados por los DNU (Digo No Únicamente) parlamentarios. Tiempo atrás, circulando por la ciudad de Madrid, un desprevenido argentino le preguntó a un taxista que representaban dos grandes estatuas de leones que estaban dispuestas en la entrada de un edificio. Con una extraña sonrisa cuyo significado nuestro compatriota entendió luego, el hombre le contestó: ¨ hombre, es que ahí están las fieras. Es el Congreso ¨. ¿Qué estatuas pondría usted en las escalinatas del nuestro?
Según su consideración, si Julio César Cobos llegase a la Presidencia de la Nación, ¿podría repetirse lo ocurrido con sus correligionarios Alfonsín y De la Rúa, quienes no culminaron sus mandatos?